Al pan, pan, y al genocidio, genocidio

Si les preguntase que tienen el Papa católico Jorge Mario “Francisco” Bergoglio, el presidente de la República Federal Alemana Joachim Gauck y la actriz de “tele-realidad” y famosa Kimberly Noel Kardashian-West en común, muchos de ustedes pensarían que estoy a punto de contar un chiste malo. Sin embargo, no es así.

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Como desgranaré a continuación, tienen bastante en común. Para empezar, los tres son figuras mediáticas que han utilizado dicha posición para conmemorar el genocidio cometido por Turquía sobre los armenios hace un siglo. Lo destacable de las declaraciones a las que nos referimos es el término que los tres han empleado para referirse a este genocidio. Se trata de un término que muchos parecen no querer o no atreverse a utilizar. Se trata del término genocidio.

Primero tenemos las declaraciones de Bergoglio. Estas pueden enmarcarse en la línea ideológica que viene siguiendo desde el principio de su pontificado y que sorprende por contrastar con las seguidas por sus dos antecesores muchísimo más conservadores que él. En este caso contrastan también con las declaraciones que realizó a principios del 2015, justificando una repuesta violenta ante una ofensa. Por aquel entonces estaba criticando a la revista satírica francesa Charlie Hebdo, haciendo una clara muestra de mal gusto. Ahora ha ofendido al gobierno de Turquía por decir las cosas como son. La reacción de Ankara no se hizo esperar. Las protestas oficiales se hicieron por vía diplomática, declaraciones a la prensa y, atentos a la ironía, Twitter.

 

„The Pope’s statement, which is out of touch with both historical facts and legal basis, is simply unacceptable. +++“ / Mevlüt Çavuşoğlu (@MevlutCavusoglu) April 12, 2015

 

El siguiente es el presidente de la República Federal Alemana, Joachim Gauck. Antiguo pastor luterano y figura prominente de la oposición al régimen comunista de la RDA, fue elevado a este puesto de carácter meramente representativo por un consenso entre la socialdemocracia y la democracia cristiana de Alemania. Sus declaraciones tienen un matiz especial y que no van tanto dirigidas al gobierno turco como al pueblo alemán. En ellas se lee un mea culpa por el papel jugado por Alemania – aliada del Imperio Otomano durante la I Guerra Mundial – en el genocidio armenio de 1915. Son por ello declaraciones valientes hasta un cierto punto, hechas seguramente posibles por la cultura de aceptación sin tapujos de los horrores del pasado que existe en ciertos círculos de la sociedad alemana.

Por último tenemos a Kim Kardashian West. Su hiperpresencia en los medios de comunicación es un hecho desde hace mucho tiempo. Sin embargo, no suele aparecer en las páginas de temas políticos ni en artículos que contienen más texto que fotografías. Esto dio un giro el pasado 24 de Abril (día en que se conmemora el inicio del genocidio armenio) cuando publicó un artículo de su puño y letra en la revista TIME. En él habla de su identidad armenia, de su viaje a Armenia para conmemorar a las victimas del genocidio y se queja de que el presidente Obama no haya aprovechado la ocasión para llamar al genocidio por su nombre: genocidio. Les recomiendo que lean el texto. Es breve, está bien escrito y ha desmontado muchos prejuicios que tenía sobre esta mujer.

Si buscamos paralelos entre estas tres personas nos encontraremos ante el siguiente hecho. Los tres tienen una presencia mediática importante, y poseen una autoridad considerable entre ciertos grupos de personas. Por otro lado, su posición no ha sido alcanzada de una manera realmente democrática y no tienen que responder ante nadie por sus declaraciones. No poseen poder político en el sentido clásico del término. Su poder es simbólico y no están en posición de generar conflictos internacionales. En el caso del Papa, si bien ha habido un conflicto diplomático, el Vaticano no tiene relaciones económicas considerables con Turquía. Puede permitirse el ridículo enfado de Ankara. En el caso de Gauck, nadie le va a odiar por un mea culpa. Y, más importante, esas palabras apenas tienen peso político mientras sea él y no Angela Merkel quien las pronuncie. Y Kardashian se queja de un hecho similar: ella podrá decir lo que quiera, pero las palabras con valor histórico deberían venir de la Casa Blanca.

En este sentido hay que mencionar y aplaudir la toma de posicion de la británica Wiener Library. Esta institución puede no tener la presencia mediática de las tres personas de las que hablo en esta entrada, pero su protesta frente a la negación del gobierno británico a utilizar la palabra genocidio para referirse al genocidio armenio es tan correcta como enérgica. La Wiener Library tiene toda la razón al declarar que hay hechos históricos ante los cuales no se puede mantener una postura de neutralidad si no se quiere ser un cobarde o incluso un cómplice.

Si bien nos alegramos mucho de que estas tres personas hayan dado un paso hacia adelante en favor de la Memoria Histórica de los Armenios – y de los ríos de tinta que corren debido al centenario –, es triste que en las altas esferas de la política internacional se le siga haciendo la pelota al gobierno turco con su estúpida postura oficial. Nadie en su sano juicio debería aceptar el tímido pésame que dio el presidente Recep Tayyip Erdogan en 2014. En el fondo, lo que estaba haciendo era puro negacionismo histórico. En 2015 ha dado otra vuelta de tuerca al celebrar por todo lo alto la victoria de Gallípoli el mismo día que Armenia conmemora el centenario del genocidio. Parece ser que los intereses comerciales y geopolíticos valen más que la Memoria y la Justicia histórica.

Pero lo que han hecho Bergoglio, Gauck y Kardashian tiene mucho valor. Pueden estar seguros de que mucha gente ha descubierto la historia del genocidio armenio gracias a ellos. En mi caso personal, pasó algo parecido. Si bien ya había oído hablar del genocidio armenio – especialmente en Francia, donde nunca a sido un tabú – nunca había indagado sobre el tema hasta diciembre del 2003. Por aquel entonces mi muy admirada Diamanda Galás publicó un disco doble bajo el título “Defixiones: Will and Testament”. Galás es una artista polifacética de vanguardia nacida en California en 1955. Es famosa por su extraño – a veces espeluznante – estilo vocal y por tratar en sus obras (ya sean musicales o gráficas) temas muy duros. “Defixiones” es un disco conceptual sobre los genocidios. Cabe destacar la versión que hace en el del poema “Todesfuge” de Paul Celan. Pero también que tematiza en las canciones y el extenso libreto horrores con menor presencia en la historiografía: entre ellos, el genocidio Armenio. Es importante llamar a las cosas por su nombre, por si alguien puede aprender una lección con ello.

 

Header: Angelika Schoder, 2015

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