El Museo Judío de Fürth

Desde 1993 cada segundo domingo del mes de septiembre se celebra en Alemania el Día de los Monumentos Abiertos (Tag des Offenen Denkmals). Se trata de la participación alemana a la iniciativa comunitaria de los European Heritage Days. Estos tiene su origen en las Journées Portes ouvertes monuments historiques inciadas por el ministro Jack Lang en Francia en 1984. El Consejo de Europa formalizó estas jornadas en 1991.

 

El Día de los Monumentos Abiertos

Su origen muestra un paralelo entre estas jornadas y la Fiesta de la Música o las Largas noches de los Museos, de las que ya hablamos en la entrada que le dedicamos a la Noche Azul de Núremberg. La traducción del nombre de esta iniciativa es un poco difícil: el término alemán “Denkmal” es algo más amplio que el castellano “monumento” y, por ello, el significado de estas jornadas queda más claro si las llamamos Día de puertas abiertas del patrimonio histórico.

Se trata de un día en el que diversos edificios considerados como parte del patrimonio – estén en manos públicas, de fundaciones o de personas privadas – abren sus puertas al publico ofreciendo diversas actividades culturales. Estas, igual que pasa con las Largas Noches de los Museos y similares, se encuadran cada año bajo un lema distinto. En 2014 este fue “Farbe”, color.

 

El Museo Judío de Franconia

El equipo redaccional de MusErMeKu se encontraba el pasado domingo 14 de septiembre en la ciudad de Fürth. Situada en Franconia, el Norte del estado federal alemán de Baviera, esta ciudad de tamaño mediano es parte de la región metropolitana de Núremberg. Tanto es así que no hay separación geográfica alguna entre las dos ciudades y el metro de Núremberg tiene varias paradas en Fürth. Hablando con la gente de la región hay que tener cuidado a la hora de mencionar esta unión, ya que hay una cierta tradición de odio entre ambas ciudades.

Está claro que el cainismo no es un monopolio español. Otra peculiaridad de Fürth es que, al contrario que Núremberg, a penas fue bombardeada durante la II Guerra Mundial y conserva un casco antiguo original, pequeño pero vistoso. En él, quién sea un poco observador podrá apreciar indicios de la presencia centenaria de una importante comunidad judía. Esto justifica perfectamente que uno de los tres edificios que conforman el Museo Judío de Franconia se sitúe en esta zona de Fürth. El edificio, situado en frente del ayuntamiento, es una casa burguesa en la que residieron familias judías entre los siglos XVII y XIX.

 

Una visita guiada del museo con referencia al tema “Color”

El programa del Día de los Monumentos Abiertos prometía una visita guiada del museo con referencia al tema “Color”. Este tipo de lemas para este tipo de eventos puede que suenen muy bien cuando un equipo creativo reunido en algún despacho tiene la idea, pero sin duda ponen a pequeñas instituciones con pocos medios en un aprieto. Este es el caso del Museo Judío de Fürth. Nadie había preparado una guía especial para la ocasión y se ofreció una guía genérica. De hecho, parece ser que por un malentendido nadie había preparado una quía y una trabajadora tuvo que improvisar en el último momento.

Otro aspecto para el que el museo no estaba preparado era la afluencia de público. La minúscula cafetería, librería y recepción del edificio – una habitación muy acogedora en circunstancias normales – estaba a rebosar con las más de 40 personas que acudieron a la cita. Tanto es así que las trabajadoras del museo improvisaron una segunda guía una hora más tarde. Esto no impidió que la cantidad de asistentes hiciese difícil seguir la primera guía en las pequeñas habitaciones del museo. Aquí he de alabar la labor de las trabajadoras que consiguieron salir al paso de una situación algo bochornosa gracias a su simpatía, capacidad de improvisación y ganas de hacer bien su trabajo.

 

La exposición permanente

El museo tiene una exposición permanente que huele a nuevo y aparenta ser el fruto de una inversión económica considerable teniendo en cuenta las dimensiones del museo. En ella se nos habla de la historia de las tradiciones, costumbres y ritos que marcaron y marcan la vida diaria de los judíos. La escenografía de la exposición es muy tradicional: empezando con una sala de introducción bastante abstracta con una videoproyección, siguen una serie de habitaciones convertidas en white cubes dónde se exponen una colección de objetos de la vida cotidiana o rituales acompañados de escuetos textos (en alemán con traducciones al inglés) y un par de pantallas táctiles desde las que se puede ampliar la información que ofrece el museo.

Los diferentes temas están numerados, como si fuesen capítulos, aunque la exposición no tenga una narrativa fija y no sea necesario seguir el orden para comprenderla. La colección de objetos es bastante espectacular para un museo tan pequeño, y merece la pena. Sin embargo, él que según la guía es el objeto de exposición más destacado del museo, el edificio mismo, no podría estar peor presentado. Si obviamos la buhardilla y los baños rituales del sótano – ambas habitaciones expuestas como tales – el resto del edificio ha sido pintado de un blanco riguroso, los suelos de madera cubiertos con un plástico gris y el todo dotado de una iluminación neutra. Desconozco los motivos que llevaron a esta decisión de diseño.

Puede ser que haya cierta ironía en el crear white cubes con habitaciones tan asimétricas como las de este edificio construido alrededor del 1700, pero me parece que es una forma poco productiva de tratar el patrimonio cultural. Y que malgasta un elemento que podría haber dado más aura a la exposición.

Se me antoja que este museo es un ejemplo más de una institución en la que se invierte dinero público pero a la que se deja en estado de semiabandono después de su inauguración. Pese a esto, tanto el centro de Fürth como el Museo Judío son sitios que no deberían ser ignorados por los millones de turistas que visitan Núremberg cada año. Puede que muchos de ellos ni tan siquiera sepan que están a un cuarto de hora con el metro de una antigua ciudad comerciante con un espectacular casco antiguo entre lo medieval y lo modernista.

 

Header: Angelika Schoder – Museo Judío de Franconia en Fürth, 2014

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