Los españoles deportados al campo de Dachau (II) – Sí, deportados

En las disciplinas de humanidades siempre habrá debates de semántica. El significado de un término puede dar la vuelta a toda una teoría o cambiar el sentido de toda una interpretación. Siendo consciente de esto y queriendo evitar el entrar en debates que no fuesen el central de mi investigación, decidí desde un primer momento el prescindir del uso de la palabra „Holocausto“.

Así lo explico en la introducción de mi artículo. Sin embargo, no pude evitar entrar en un debate de semántica sobre la palabra que más se repetía en mi texto: deportación.

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Antes de dar por terminado el artículo, una serie personas debidamente cualificadas lo leyeron, permitiéndome mejorarlo con sus apuntes y comentarios. Corregí una serie bastante larga de puntos que no había dejado lo suficientemente claros y subsané un par de errores de contenido. No obstante, me negué rotundamente a aceptar una de las críticas según la cual, sería incorrecto considerar a los sujetos de mi estudio como deportados. Los que sostenían esta afirmación, argumentaban que el término deportación – refiriéndose a los crímenes nazis – se suele emplear siempre para referirse al transporte inhumano y forzoso de judíos entre otros grupos hacia los campos de exterminio en el Este de Europa, fuera del mal llamado “III Reich.” Según esto, el llamar a estos españoles deportados podría llevar a confusiones sobre el origen y destino de este grupo.

Esta crítica me sorprendió bastante, ya que el llamar a estas victimas del nazismo deportados no es en ningún caso una ocurrencia mía. Tampoco había puesto en ningún momento en duda la validez del término por considerar que su significado se aplica perfectamente a estos españoles. Su consideración como deportados procede de la historiografía francesa y mi primer contacto con ella fue una de las fuentes principales para analizar el tema: Le LIVRE-MÉMORIAL des déportés de France arrêtés par mesure de répression et dans certains cas par mesure de persécution 1940 – 1945. [1]

Más que de un libro – pese a haber sido publicado en 4 tomos en el 2004 – se trata de un descomunal proyecto de investigación para generar una base de datos que ponga nombres y apellidos a todas las victimas de la deportación francesa. Y la casi totalidad de los españoles que sufrieron los campos de concentreación nazis proceden de la deportación francesa. En el caso del campo de Dachau, llegaron en la segunda ola. Sobre las olas y los transportes habrá tiempo de hablar más adelante. El problema es que muchos historiadores alemanes parecen desconocer las dimensiones y la importancia de esta deportación desde el Oeste.

Quedaría por aclarar el motivo por el cual se considera a estas personas deportados. La RAE define el verbo deportar en su primera acepción como

“Desterrar a alguien a un lugar, por lo regular extranjero, y confinarlo allí por razones políticas o como castigo.”

Esto se aplica perfectamente a estos españoles. Si se consulta el Duden, que sería el equivalente alemán al diccionario de la RAE, uno se percata de que la definición del término Deportation es exactamente la misma que la castellana. A esto hay que añadir el hecho de que la deportación desde Francia fue realizada con medios y en condiciones muy similares a la deportación hacia Europa del Este. En ambos casos se trató de un primer paso hacia el exterminio.

Finalmente, hay que tener en cuenta que el denominar al grupo de los españoles como deportados no supone ninguna ofensa a la memoria de otros grupos y que la otra opción, haber usado otro término para referirse a ellos, hubiese generado más confusión.

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